El precio de querer encajar en el mundo

A todos nos alarma la creciente ola de suicidios a nivel mundial, y más específicamente en México.  Tradicionalmente, América Latina ha tenido una menor incidencia de suicidios que otros países, pero en los últimos años, esta cifra ha ido también en aumento.  

El día de ayer, uno de mis alumnos de preparatoria cuestionaba la utilidad de campañas como la de prevención del suicidio que tiene lugar los 10 de septiembre a nivel mundial. Si bien es necesario que la sociedad acepte que se tiene un problema de salud para poder atenderlo, el cómo hacerlo y el porqué se da este fenómeno social no se aborda necesariamente.  La plática derivó en la falta de sentido de vida que muchas personas experimentan, la frustración al no poder cubrir con lo que se supone que se debe ser y hacer. La depresión y la claudicación absoluta ante la vida que muchas personas, tanto en la juventud como en la plenitud de la vida experimentan, nos señalan el fracaso de la estructura social. Las altas expectativas y las excesivas demandas que la sociedad moderna quiere imponernos pueden hacer la vida insoportable.

¿Dónde nos perdimos?

Para mí la clave está en que hemos perdido el contacto con quienes somos en realidad, con nuestra naturaleza única y esencial; y dedicamos nuestros días a tratar de vivir según un modelo que se nos repite hasta el cansancio,  es la manera correcta de vivir, de ser. El aburrimiento y el fastidio vienen de estar haciendo algo que no nos satisface, que no provoca ilusión y pasión. En un intento por encajar en la sociedad en la que nacimos, por complacer a las personas significativas en nuestra vida, acabamos traicionándonos a nosotros mismos. Lo más triste es que llega un momento en que ya no recordamos quiénes somos ni qué nos llena de vida, de alegría. Hemos borrado de nuestra consciencia la sabiduría interna, la voz de nuestra esencia que sí sabe quienes somos y qué ansiamos.

Los Ejercicios de Creación para Ansiar y Ansiar Ser, complementados con los de Observar y Observar Ser, son una magnífica herramienta para recuperar esa conexión con nuestra esencia y poder corregir el rumbo para vivir una vida que merezca ser vivida.

En último término, somos realmente uno con la Creación. Somos una parte única y esencial de la Creación, pero el ajetreo de la vida moderna nos ha hecho olvidarlo. Reconectar con la Creación y reconocer nuestra naturaleza co-creadora nos devuelve al goce de estar vivos cada día.

Tener a nuestra disposición estos ejercicios es una oportunidad que no debemos desperdiciar. Algunas voces pueden considerar que es mucho trabajo, que cuesta sentarse a escribir, que se bloquea la mente, que hay un sin fin de cosas por hacer que tienen prioridad…

Al final de la vida, al voltear hacia atrás, ¿qué quisieras ver? ¿Una cadena de ‘hubiera’ y ‘hubiera sido’, o la paz de haber sido fiel a lo que eres, y haber hecho lo que ese Ser vino a realizar a este mundo?